viernes, 26 de octubre de 2012

Chasco por suicidio (El Salobral)

TVE, Antena 3, Telecinco y La Sexta emiten en directo el cerco a un asesino que, atrincherado en la caseta de una finca familiar en Albacete, se niega a entregarse. Ha matado a una niña de 13 años, con la que mantenía relaciones, y a un vecino de 40 que se cruzó en su camino. “Van a intentar que se agote en todos los sentidos, y que agote la munición”, dicen en Antena 3. “Ahora mismo la tensión es importante, puesto que va armado con un fusil y una escopeta y está disparando”, aseguran en Telecinco. “Muchos vecinos nos han confirmado que son vecinos de caseta, que la suya está solo a tres casetas de donde se esconde el asesino”, afirman en TVE. “A mí no me corresponde saber si está loco o no”, dice el tertuliano de La Sexta.

La historia promete. ¡Un nuevo Puerto Hurraco! Es el sueño de cualquier cadena generalista: un asesino despiadado, con las manos manchadas de sangre fresca, y acusado de pederastia tras mantener supuestas relaciones con una menor, se enfrenta a la policía a tiros después de cometer sendos crímenes. Acorralado, como un animal, se defiende a balazos. Cualquier desenlace es bueno para la televisión, pero algunos mejores que otros…


Lamentablemente, la información sobre la caza del asesino de El Salobral tienen poco ritmo: imágenes lejanas y desenfocadas de unas casas, de coches de la policía, conseguidas con ópticas inadecuadas. Poca acción, poca diversión, poca televisión. Por eso se ven obligados a salpicar ese directo con otros temas: la madre que mató a su hijo en la bañera y le metió en una maleta (Antena 3). Un pederasta detenido el pasado jueves, del que no saben si llegó a tener contacto físico con sus víctimas. “¡Hijo de la gran puta!”, le grita la madre de uno de los niños implicados (Telecinco). “Hablemos de los sabañones… ¿Qué es un sabañón, doctor?” (TVE)

En Estados Unidos, el país donde la televisión alcanza mayores dosis de emoción, varios helicópteros de las diferentes cadenas privadas hubiesen sobrevolado El Salobral, la zona donde se esconde Juan Carlos Alfaro, apodado “El Fraguel”. Es posible que incluso hubiesen emitido el desenlace del suceso, por violento que fuese, en riguroso directo. ¡La muerte en vivo! ¡Las audiencias disparadas! Lástima de los pocos medios de nuestras cadenas, que nos privan de esos maravillosos planos aéreos del drama, dignos de una peli de Steven Seagal. En Antena 3 tiran de Google Earth. En La Sexta de una simulación por ordenador. En Telecinco se quejan de que el control policial “se desplaza constantemente” y no les deja trabajar. La presentadora de TVE se come un kiwi en directo, “que tiene mucha fibra”.

En Telecinco emiten una entrevista telefónica exclusiva con la madre del asesino (más tarde lo haría La sexta, y estaría en directo en Antena 3): “¿Usted sabía que su hijo estaba encelado con la niña?”, pregunta la periodista. “Yo creo que se habrá suicidado, que mi hijo está muerto”, dice la madre. “¿Presunto asesino? Bueno, asesino”, sentencia el presentador. En Antena 3 presumen de “señal en directo” desde El Salobral y aseguran que una bala de gran calibre puede llegar a más de un kilómetro de distancia, “que es por donde más o menos se encuentran nuestros compañeros”. En TVE enseñan al telespectador a bailar mambo y merengue como ejercicio aeróbico.


En los platós de Antena 3 y Telecinco no tienen nada. Solo imágenes de guardia civiles en las carreteras de acceso al lugar del cerco. Los tertulianos-presentadores improvisan: gran operación de la guardia civil, el hombre está claramente enloquecido, el negociador es la clave, los familiares de la víctima sienten dolor y rabia, tiene que estar a punto de agotar su arsenal, si no ha tomado ya la decisión de suicidarse esperará, físicamente parecerían padre e hija, todo eran secretos a voces, los vecinos están aterrorizados, es una relación enferma… Palabrería.

Pero entonces, cuando la noticia languidece por falta de acción, cuando parece que solo la muerte en directo puede levantar ese nuevo clásico de la telebasura ibérica, Telecinco se saca una carta de la manga y parece ganar la partida: emite “la primera reacción de la madre de la niña asesinada”. Unas imágenes obscenas, por íntimas y dolorosas, de una mujer destrozada, enloquecida, en plena calle, llorando, gritando, deshaciéndose. Una secuencia insoportable, que no aporta nada excepto malestar. Un bofetón a la familia de la víctima, al telespectador, a la televisión como medio de comunicación. Una hora después Antena 3 emite esas mismas imágenes. En La Sexta ponen el sonido, los lamentos agónicos de la madre, y una tertuliana asegura haber llorado con las imágenes.

Primero fue Alcàsser. Después Marta del Castillo. Y cuando aún no habíamos digerido la terrible historia de los niños Ruth y José, debemos añadir a la macabra lista de nuestra infamia televisiva El Salobral.

Algún día, alguien debería hacer pagar a estas televisiones, a estos desalmados sin escrúpulos, por utilizar todo este dolor ajeno para enriquecerse.

P.D.

Como en una mala película, el desenlace de este drama no está a la altura y decepciona a las televisiones: el presunto asesino se suicida fuera del horario de los espacios matinales. Con él han muerto decenas de horas de telebasura de primera categoría. Su captura, sus traslados a prisión, sus abogados, sus juicios… Una verdadera lástima.

Javier Pérez de Albéniz

3 comentarios:

  • Santos González Díaz says:
    17 de diciembre de 2012, 22:35

    Totalmente de acuerdo. Es una verguenza cada vez que se aprovechan del dolor. Yo lo siento por las familias y me indigna, pero no consiento que se haga un show de todo este sufrimiento.

  • Anónimo says:
    27 de julio de 2013, 7:24

    por que lo veis como una tragedia y no como una simple comedia...
    por cierto el final del articulo me recordó una parte del libro la sangre de los inocente.

  • Anónimo says:
    24 de septiembre de 2016, 7:55

    Realmente un gran hombre, sin duda. Declaro su superioridad y genialidad individual ante estos simples idiotas y supo posicionarse como un hombre superior, alejado a toda consideración ajena a si mismo. En fin, un hombre que fue el mismo, cumpliendo con lo que el mismo quería por solo quererlo. Realmente "hizo lo que quiso". Su Grandeza como individuo es invaluable. Un individuo por y para si.

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