sábado, 29 de septiembre de 2012

Synomosia Pyrinon tis Fotias



Synomosia Pyrinon tis Fotias (SPF), Conspiracy of Fire Cells, Conspiracy of Nuclei of Fire - Nihilists Sect, Nuclei of Fire, Nuclei of Fire Conspiracy (NFC), Secta Nihilista Conspiración de los Núcleos de Fuego (CNF).

Relacionados con Arsonist's Cooperative, Symmories Syneidisis SymSyn (Milicias de la Conciencia) y con Andartiki Omada Terroriston (Grupo Terrorista de los Renegados).

La Conspiración de los Núcleos de Fuego (Synomosia Pyrinon tis Fotias) se dió a conocer en el año 2008 cuando realizaron una docena de ataques bomba contra instituciones financieras y gubernamentales en Atenas y Tesalónica. Se refieren a ellos mismos como una guerrilla urbana nihilista cuyo objetivo no es la revolución ni la creación de un nuevo sistema como los anarquistas, sino la revuelta y la destrucción del poder existente. Debido a que muchos de sus miembros han sido arrestados y están ahora en prisión, su actividad se ha vuelto cada vez más clandestina al mismo tiempo que sus operaciones son cada vez más contundentes y violentas.



Durante el año 2011 el banco Rabobank de Utrech (Holanda) sufrió tres ataques cuya autoría fue reivindicada por La Conspiración de los Núcleos de Fuego, célula holandesa. Así mismo realizaron ataques cibernéticos contra las webs de Rabobank.

Comunicado:
Los ataques contra los fascistas de Rabobank estan dedicados con todo nuestro fuego a nuestros hermanos de la Célula de prisioneros miembros de la Conspiración de Células de Fuego y las personas oprimidas del mundo. Nuestros compañeros y la honesta minoría digna de personas revolucionarias política y civil, no son sólo un pedazo de nuestra lucha, no son sólo un aspecto de nuestra acción, por sus decisiones, actitudes y dignidad que representan la lucha misma como un todo, de la que ellos son parte.
Ataques que nos adjudicamos:
• Junio de 2010 – Incendio en el edificio de Utrecht (Holanda).
• Octubre de 2010 – Incendio en el edificio de Utrecht (Holanda).
• Febrero de 2011 - Incendio en el edificio de Utrecht y ataques al sitio web de Rabobank (Holanda).
La justicia es una tela de araña, que captura presas pequeñas y las devora, mientras que a los grandes reptiles les permite entrar y dominarla. Quien no este de acuerdo puede visitar las cárceles llenas para ver a todos esos drogadictos y pobres diablos, pero si buscan por ahí no encontraran a ningun empresario o político que son los responsables de los mayores robos y la degradación más brutal de nuestras vidas.
No creemos en un sistema capitalista que mata, roba, asesina, impone el fascismo moderno, trae el racismo, y la guerras a nuestras vidas. No creemos en un sistema que ayuda a los bancos por sus errores, mientras que la gente muere de hambre. No creemos en el sistema político fascista de los supuestos líderes de la gente, y al mismo tiempo, le roban a la sociedad por sus intereses.
¿Por qué Rabobank?
Los fascistas de Rabobank invierten en la industria armamentista (armas que invierten que también van a la policía y militares en Holanda, Egipto, Grecia, Israel, Libia, Argelia y otros países).Rabobank llama a esto una acción justificada, como también Shell, ING, ABN-Amro, Randstad. Todas estas mencionadas empresas fascistas del sistema son de suma importancia en su perpectiva, y creen que sus acciones son justificadas.
Los ataques a Rabobank se justifican con lo que llamamos acción! Habrán futuros ataques contra Shell, ING, ABN-Amro, Randstad estas empresas son responsables! En Egipto, Túnez, Argelia, Libia, las empresas antes mencionadas y/o filiales han sido atacadas por células disidentes que han llamado al fuego. Una verdad que no es difundida por los representantes del sistema. Esto demuestra nuestra fuerte solidaridad internacional.
Tomamos a Rabobank como responsable de la muerte de miles de personas, incluidos niños. Como la empresa más fascista, está diciendo que su comportamiento justifica la acción cuando está invirtiendo. Nuestra acción en contra Rabobank justifica la acción. Continuaremos nuestros ataques contra los bancos, ejecuciones de los llamados líderes del gobierno de Holanda, contra los partidos fascistas como PVV, VVD, CDA y los lame culos de izquierda.
Conspiración de los Núcleos de Fuego - Célula Holandesa.

La policía griega y los servicios secretos de diversos estados europeos han intentado relacionar a los Synomosia Pyrinon tis Fotias con otros grupos o milicias griegas de corte anarquista. Sin embargo sus investigaciones no han podido encontrar evidencias de estas relaciones.

Los objetivos de la mayoría de los ataques son oficinas y casas de políticos, cuarteles y comisarías de policía oficinas de corporaciones de massmedia y edificios financieros.

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miércoles, 5 de septiembre de 2012

La verdadera blasfemia

Por Slavoj Zizek

¿Las integrantes de Pussy Riot acusadas de blasfemia y odio religioso? La respuesta es sencilla: la verdadera blasfemia es la acusación estatal misma, exponiendo como un crimen de odio religioso algo que fue claramente un acto de protesta contra la camarilla gobernante. Recuerden la vieja ocurrencia de Brecht en su Opera de los tres centavos: “¿Qué es robar un banco comparado con fundar uno nuevo?”. En 2008, Wall Street nos dio la nueva versión: ¿Qué es el robo de un par de miles de dólares, por el cual uno va preso, comparado con las especulaciones financieras que despojan a decenas de millones de sus casas y sus ahorros, y luego son recompensadas por una ayuda estatal de sublime esplendor? Ahora tenemos otra versión, de Rusia, del poder del Estado: ¿Qué es una modesta provocación obscena de Pussy Riot en una iglesia comparada con la acusación contra Pussy Riot, esta gigantesca provocación obscena del aparato estatal que se burla de toda noción decente de ley y orden?

¿Fue el de Pussy Riot un acto cínico? Hay dos clases de cinismo: el amargo cinismo de los oprimidos, que desenmascara la hipocresía de los que están en el poder, y el cinismo de los opresores mismos, que violan abiertamente sus propios principios proclamados. El de Pussy Riot es un cinismo del primer tipo, mientras que el cinismo de los que están en el poder –¿por qué no llamar Prick Riot, “revuelta de idiotas”, a su autoritaria brutalidad?– pertenece al mucho más ominoso segundo tipo.

En 1905, León Trotsky caracterizó a la Rusia zarista como “una viciosa combinación del látigo asiático y el mercado de valores europeo”. ¿Acaso esta designación no se aplica más y más aún a la Rusia de hoy? ¿No anuncia el ascenso de la nueva fase del capitalismo, capitalismo con valores asiáticos (los cuales, por supuesto, no tienen nada que ver con Asia y tienen todo que ver con las tendencias antidemocráticas del actual capitalismo global)? Si entendemos el cinismo como un implacable pragmatismo del poder que se ríe secretamente de sus propios principios, entonces Pussy Riot son el anticinismo encarnado. Su mensaje es: Las ideas importan. Ellas son artistas conceptuales en el más noble sentido de la palabra: artistas que encarnan una Idea. Esta es la razón por la que usan balaclavas: máscaras de des-individualización, de liberador anonimato. El mensaje de sus balaclavas es que no importa cuál de ellas fue arrestada –no son individuos, son una Idea–. Y ésta es la razón por la que son una amenaza tan grande: es fácil encarcelar a los individuos, ¡pero intenten encarcelar una Idea!

El pánico de los que están en el poder –puesto en evidencia en su reacción brutal y ridículamente excesiva– está entonces totalmente justificado. Cuanto más brutalmente actúen, más importante se volverá el símbolo de Pussy Riot. Ya mismo, el resultado de las opresivas medidas adoptadas contra Pussy Riot es que se ha convertido en una marca conocida literalmente en todo el mundo.

Es el sagrado deber de todos nosotros prevenir que las valientes integrantes de Pussy Riot no sufran en carne propia el precio de haberse convertido en un símbolo global.

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lunes, 3 de septiembre de 2012

Carta de Zizek a las Pussy Riot


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lunes, 25 de junio de 2012

¿Qué es el nihilismo?

El nihilismo (del latín nihil, “nada”) es la corriente filosófica que toma como base la negación de uno o más de los supuestos sentidos de la vida. Con recurrencia el nihilismo se presenta en la forma de nihilismo existencial, forma en la cual se sostiene que la vida carece de significado objetivo, propósito, o valor intrínseco.1 El nihilismo se puede considerar también como una posición crítica tanto en lo social, en lo político como en lo cultural respecto a los valores, costumbres y creencias de una sociedad , en la medida en que estas hacen parte del sentido impuesto de la vida negado por dicha corriente filosofica. El termino Nihilista fue utilizado inicialmente por el ruso Ivan Turgenev en su novela Padres e hijos: “Nihilista es la persona que no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe”.

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sábado, 5 de mayo de 2012

Declaración de VOINA sobre la Bienal de Berlín

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Nos encontramos con Artur Żmijewski [comisario de la Bienal de Berlín] en San Petersburgo en la primavera de 2011. Ese verano nos invitó a ser curadores de la 7ª Bienal de Berlín. Él nos dijo que necesitaba nuestra ayuda para transformar el arte en política. Esto no quiere decir que como comisarios de la Bienal vayamos a ocuparnos de la gestión de la exposición, lo que en nuestra opinión es más bien inútil: las exposiciones de arte contemporáneo son dañinas. Todo lo que los artistas piensan hoy en día es qué pueden exponer y dónde. Por lo tanto, cuantas menos obras de arte haya en la Bienal mejor. La base de nuestra actividad curatorial en la Bienal de Berlín es la siguiente: trabajamos sin ningún tipo de limitaciones y la Bienal de Berlín no nos ha impuesto ningún marco de actuación.

Hemos tenido un estrecho intercambio con Artur. Él sabe de las dificultades que enfrentamos y lo agotador que es vivir en la clandestinidad. Que trabajemos con la Bienal de Berlín no quiere decir que abandonemos nuestro país. Nuestras actividades, aquí en Rusia, forman parte de nuestro trabajo para la Bienal. Todas nuestras acciones como curadores tienen un carácter oficial, actuamos como curadores asociados de la Bienal, y el gobierno tiene que aceptar esto. Nuestras acciones cada vez son más radicales. Los gobernantes no se atreven a presentar cargos en contra de nosotros, porque probablemente no podrían arrestar a toda la Bienal de Berlín. Tratar de salir del país no sería algo difícil en absoluto, pero vivir en San Petersburgo - donde la "Comisión de lucha contra el extremismo", la policía criminal, y el departamento ruso de la Interpol nos buscan, y donde nuestras fotos policiales incluso se han colgado en las recepciones de los museos-, vivir en estas condiciones es mucho más peligroso que el tipo de aventura elegante que supone cruzar una frontera. En principio, nuestra posición es la siguiente: Nos quedamos aquí. El gobierno ruso está en guerra contra su propio pueblo. Muchos rusos, particularmente aquellos con una buena educación, ya han abandonado Rusia. Millones de personas nunca han sido capaces de alcanzar sus metas en la vida. Esto es culpa del gobierno. Es por eso que no queremos salir. Nuestra línea del frente está en Rusia. Y esta es también nuestra posición estética: permanecer en la ciudad más bella del mundo. En nuestra opinión, es parte de la ética de un artista resistir contra el sistema dominante y también hacer que este objetivo esté al alcance del público. Es por eso que tratamos de hacer que brille nuestra meta de la mejor manera posible. Hay una anécdota o quizás es sólo el recuerdo de alguien, de Kazimir Malevich: después de la revolución en Petrogrado, armado con una pistola, pasó por los estudios de los artistas preguntando quiénes seguían pintando abedules y exigiéndoles que crearan arte verdadero. Con un arma. Esto es arte de verdad.

La estética es la condición previa de la ética. Hoy en día, la ética es mucho más importante para el arte. Voina no tolera la cobardía, ni la codicia, pues son la fuente de la traición, que es lo peor y lo más imperdonable de la mayoría de los artistas activistas. Nosotros personalmente no podemos soportar la apatía o la ineptitud. Cuando ambas se producen, además, en combinación de una exagerada auto-estima, nos convertimos en una compañía muy desagradable.

Queremos hacer un tipo de arte que no inspire a nadie a la idea de otorgarnos un premio. Pero si los museos y las instituciones no pueden dejarnos ir y quieren seguir con nosotros, proponiendonos para sus estúpidas competiciones, van a lamentarlo. Es imposible sobornar al arte revolucionario, y jugar con los genios es peligroso. Es un consejo amistoso que deberían tomar muy en serio. Para nosotros, el arte no es la medida de la vida. Creamos una nueva vida, nuevos acontecimientos, a los que uno se puede referir. Nuestros fusiles están cargados y apuntan al arte para que se mantenga a distancia y no extienda su hedor cerca nuestro. Odiamos las relaciones públicas. Somos un grupo clandestino. Voina se ha vuelto muy popular. Libros y películas sobre nosotros están en todas partes, la gente copia nuestras acciones y nada de esto tiene nada que ver con nosotros. Es otra gente jugando a la imitación. Pendejos perezosos que se hacen pasar por nosotros ... esto no tiene nada que ver con nuestro futuro.

En la prensa rusa casi nada se ha publicado sobre nosotros, lo que da una imagen fiel de la realidad. En este caso, la escritura fraudulenta de los lacayos se ha convertido en la ideología del trabajo periodístico. Si de la tercera parte de lo que escriben una es correcta, ya es un gran éxito. Un ejemplo típico de esto es cómo la prensa escribía artículos serios acerca de nuestra participación en la corrupta Bienal de Moscú, a pesar de nuestro fuerte boicot público. Desde 2005, cuando nos constituimos como grupo, se ha producido un importante flujo de desinformación acerca de nosotros. Pero a veces esto también tiene aspectos positivos: cuando la policía intentó investigar sobre nuestra acción "Palacio de la Revolución" no pudieron encontrar ninguna evidencia, salvo los rumores de los medios de comunicación e interpretaciones artísticas en los blogs tremendamente contradictorias. Así que toda la investigación colapsó.

Ahora nuestro objetivo es presentarnos ante la gente con una impresión convincente a través de acciones decisivas. La protesta pasiva y acciones simbólicas -ahora que está de vuelta la "gran historia", son inmorales. Los acontecimientos de diciembre de 2011 y febrero 2012 en Rusia nos muestran que el gobierno y la oposición (que se humilla ante el gobierno) ridiculizan las protestas de la gente y las degradan al nivel de los memes de Internet que consumen. Hay risas e ironías pero nosotros nos armamos para la lucha callejera. Hemos tomado Berlín. El siguiente paso es la Revolución rusa.


Voina

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martes, 1 de mayo de 2012

"EN DEFENSA DE LA INTOLERANCIA" SLAVOJ ZIZEK


“La verdadera lucha política, como explica Ranciere contrastando a Habermas, no consiste en una discusión racional entre intereses múltiples, sino que es la lucha paralela por conseguir hacer oír la propia voz y que sea reconocida como la voz de un interlocutor legítimo.” (…)

“Pensemos en el ejemplo clásico de la protesta popular (huelgas, manifestación de masas, boicots) con sus reivindicaciones específicas ("¡No más impuestos!", "¡Acabemos con la explotación de los recursos naturales!", "¡Justicia para los detenidos!"...): la situación se politiza cuando la reivindicación puntual empieza a funcionar como una condensación metafórica de una oposición global contra Ellos, los que mandan, de modo que la protesta pasa de referirse a determinada reivindicación a reflejar la dimensión universal que esa específica reivindicación contiene (de ahí que los manifestantes se suelan sentir engañados cuando los gobernantes, contra los que iba dirigida la protesta, aceptan resolver la reivindicación puntual; es como si, al darles la menor, les estuvieran arrebatando la mayor, el verdadero objetivo de la lucha). Lo que la post-política trata de impedir es, precisamente, esta universalización metafórica de las reivindicaciones particulares. La post-política moviliza todo el aparato de expertos, trabajadores sociales, etc. para asegurarse que la puntual reivindicación (la queja) de un determinado grupo se quede en eso: en una reivindicación puntual. No sorprende entonces que este cierre sofocante acabe generando explosiones de violencia "irracionales": son la única vía que queda para expresar esa dimensión que excede lo particular.”

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domingo, 8 de abril de 2012

'El caballo de Turín' de Béla Tarr es una hermosa e impecable lección nietzscheana

Béla Tarr
El 3 de enero de 1889, por la mañana, Friedrich Nietzsche abandona su casa de la calle de Carlo Alberto, en Turín, para dirigirse al centro de la ciudad. En el transcurso de su paseo es testigo de una escena que le hace detenerse: un cochero está maltratando a su caballo que, exhausto, no quiere continuar la marcha. Nietzsche interviene. Rodea el cuello del caballo con sus brazos y rompe a llorar. Sus últimas palabras son: “Madre, soy tonto” (“Mutter ich bin dumm”). Luego viene el derrumbe, una pérdida del habla y de la conciencia que durará diez años, hasta su muerte justo en el cambio de siglo, en 1900. Simultáneamente se inicia uno de los destinos más prodigiosos y contradictorios que haya podido tener el pensamiento de un hombre. En esta década de exilio mental Nietzsche sigue siendo un completo desconocido en los circuitos académicos europeos; sin embargo, lentamente, sus escritos se van filtrando, como agua profunda, en determinados ambientes literarios y artísticos. Strindberg lo presenta como el visionario del inmediato futuro; Munch le pinta un extraordinario retrato a partir de la fotografía del filósofo que le regala un amigo.

Con el nuevo siglo, muerto ya el protagonista, la fortuna de la obra nietzscheana se apodera de Europa. Lo curioso, y elocuente, es que los admiradores proceden de bandos contrapuestos. Las lecciones de Zaratrusta son seguidas con entusiasmo por anarquistas y expresionistas pero también, y al mismo tiempo, por el futurismo de Marinetti o el decadentismo de D’Annunzio. Enseguida se acercan a Nietzsche sus amigos más peligrosos: los fascistas italianos y, del modo más catastrófico, los nacionalsocialistas alemanes. Los devotos del filósofo tienen en común su voluntad de incendiar el mundo para provocar el nacimiento de una humanidad nueva. Más allá de esto las discrepancias son totales: unos abogan por el triunfo de la libertad absoluta; otros ponen el acento en la hegemonía de la raza y del Estado; y no faltan, desde luego, los que apuntan a una salvación a través del arte. La sombra de Nietzsche se proyecta en todos los frentes. Por la misma razón, a partir de 1945, tras la hecatombe, el filósofo se convierte en un proscrito. Durante años su nombre es sospechoso, pero finalmente su obra resurge y, probablemente, no haya otro pensamiento filosófico tan influyente como el suyo cuando termina el turbulento siglo XX. A juzgar por lo que ocurriría con posterioridad, no hay duda de que Nietzsche acertó cuando se proclamó a sí mismo un destino.

Pero ¿qué ocurrió aquella mañana de enero, probablemente gélida, dado el habitual clima de Turín? El abrazo al caballo maltratado, el desplome mental, el retorno al regazo materno. “Madre, soy bobo”: el niño travieso, quien como adulto ha sido el profeta que ha proclamado la inminente hoguera, cierra el círculo tras la fenomenal travesura. Le esperan diez años de silencio radical, pocos si los comparamos con las casi cuatro décadas de locura atravesadas por su admirado Friedrich Hölderlin, al que tantas cosas le unen, incluidos el destierro y la caída. Evidentemente nunca sabremos lo que ocurrió en la cabeza de Nietzsche esta mañana turinesa. Lo más desconcertante del caso es que esa cabeza había logrado trabajar a la máxima presión en los meses anteriores. El año 1888 es uno de los más productivos, si no el que más, en la trayectoria intelectual de Nietzsche. Escribe y publica varios libros, incluida esa obra maestra de la ironía que es Ecce Homo, un texto, cierto, desquiciado y hasta paranoico, pero de una sutileza y un dominio del lenguaje inigualables. ¿Fue el desplome de Turín la consecuencia natural de ese último año, como si la cuerda del arco se hubiera roto tras ser sometida a la máxima tensión? Nunca tendremos una respuesta para esta pregunta.

Hay un monólogo a cargo de un extraño visitante destinado a permanecer como una perla ardiente en la historia del cine

En consecuencia, cabe no buscar una respuesta sino realizar una nueva interrogación. Y esto es lo que ha hecho el director húngaro Béla Tarr en El caballo de Turín (2011), una de las películas más duras, portentosas, arriesgadas y convenientes de lo que llevamos del siglo XXI. Béla Tarr, a diferencia de lo que han —hemos— hecho muchos respecto al tremendo episodio turinés, no se ha preguntado por lo que le pasó a Nietzsche sino por lo que le sucedió al caballo. ¿Qué le sucedió al caballo al que el filósofo abrazó, una vez vuelto a casa, dirigido, como siempre, por su cochero?

La respuesta a esta cuestión aparentemente absurda es una hermosa e impecable lección nietzscheana. No sé si Béla Tarr tenía intención de impartir esta lección, e incluso me parece que ha confesado que no la tenía, pero, a mi entender, en esta película, un director de cine llega más lejos que la mayoría de los pensadores y literatos que lo han intentado: más lejos en el hallazgo de mostrar el finisterre de la vida y de la civilización, el territorio terminal en el que todo se desvanece, el hábitat de aquel hombre-ocaso al que Nietzsche juzgó necesario llegar antes de que la humanidad pudiera plantearse la posibilidad de una aurora.

No obstante, la lección nietzscheana es aun más implacable que el propio Nietzsche: en la película de Béla Tarr no hay ninguna insinuación de aurora. El pozo se seca, la brasa se apaga, la llama del candil no prende e incluso el triste e imponente caballo renuncia a comer. Por todos lados hay una atmósfera de extinción, si exceptuamos el viento, la tormenta de viento que se ha apoderado de la vida y de los corazones. El desconcierto parece absoluto pero, en medio de la extrema austeridad de la historia, hay una explicación para lo que sucede. En el centro de la película hay un monólogo potente y apocalíptico a cargo de un extraño visitante que aparece y desaparece sin dejar rastro, un monólogo destinado a permanecer como una perla ardiente en la historia del cine. Quien encadena cinco minutos de palabras terribles habla como Zaratrusta, y lo que dice también es propio de Zaratrusta: la nobleza ha muerto porque los depredadores se han apoderado de todo, incluidos nuestros sueños.

Obsesionados por lo acontecido a Nietzsche habíamos olvidado la suerte que le había correspondido al caballo. Pero en el abrazo de Turín ambos protagonistas son importantes si queremos saber lo que nos espera.

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domingo, 1 de abril de 2012

Emil Cioran (1911-1995) : El existencial moderno, el nihilista, el pesimista


Cuando a uno no le cierran realmente las cosas en la vida, que vive más pendiente de los demás que uno mismo, que el tiempo le pasa sin preguntar, y cuando uno se queda con la duda de todo lo que dejó atrás y no saca conclusión ni aprendizaje alguno, entonces se acerca en demasía a la nada misma, sólo recuerdos cuantificados en nada, porque las arenas del tiempo se fueron de las manos.


Emil Cioran, filósofo rumano del siglo XX, contemporáneo de Camus y de Sartre, a pesar de vivir casi en la misma época, le adicciono pesimismo y nihilismo al existencialismo.

Bibliografia

Hijo de un pope rural, estudió filosofía en Bucarest, tras lo que escribió una tesis sobre Bergson. Viajó a Alemania y fue por breve tiempo profesor de filosofía en Brasov. Logró en 1937 una beca del Instituto Francés de Bucarest y marchó a París, donde, con alguna ausencia, residió hasta su muerte.

Comenzó escribiendo en lengua rumana, en su país y en Francia, en la que produjo libros, anticipatorios algunos de su marcada actitud pesimista y retadora de las ideologías y las convenciones sociales, como En las cimas de la desesperación (1934), El libro de las quimeras (1936), De lágrimas y de santos (1937), El ocaso del pensamiento (1940) y Breviario de los vencidos. El primero tuvo una gran acogida, pero el tercero provocó un fuerte escándalo, que consolidó su decisión de quedarse en París.

En 1946 renunció a su nacionalidad y se declaró apátrida. En 1947, mientras traducía al rumano a S. Mallarmé, decidió adoptar el francés como lengua de expresión.

Su producción ensayística es inmensa, resuelta en numerosos casos por medio del aforismo y la paradoja, que le proporcionaron la libertad de polemizar sin necesitar de un sistema para hacerlo, fustigar y exponer sus opiniones y análisis. Cada uno de los libros es un ataque furibundo a las ideologías, religiones y filosofías creadas por los seres humanos para justificar su comportamiento.

Su vida y su obra, indisociables, se sitúan en la periferia de lo establecido, al margen de cualquier convencionalismo. Así, renunció al termino "filósofo", adoptando el de "pensador orgánico", según el cual, todo acontecimiento vivido, físico o intelectual, es aprovechado para moldear un cuerpo conceptual. Su estilo escapa del usual rigor formal de los filósofos, adquiriendo maneras más libres y literariamente ricas, poéticas incluso.

Su pesimismo, su indiferencia, su desprecio por cualquier circunstancia de la vida motivó la enorme repercusión que tenían sus escritos en la sociedad francesa, tan ligada, en la época, al espíritu existencialista. 

Su obra surge de un impulso interior negativo, fruto de una conciencia del sinsentido de la existencia y de una voluntad de oponerse a éste mediante el ejercicio terapéutico de la escritura. En sus textos, Cioran se muestra convencido de la naturaleza intrínsecamente maligna de la humanidad, y se complace en la recreación de la cara oscura de ésta, para extraer conclusiones en absoluto tranquilizadoras.

Conclusiones

Libro a libro, Cioran fue afirmando su personalidad nihilista y marginal que, sin embargo, fue creciendo en popularidad. Así mismo tuvo paradójicamente el reconocimiento de varias seres que el mismo odiaba, incluso a su propia persona. ¡Y pensar que quiso irse sin hacer ruido! Gente semánticamente creativa que cuestiona, y a la vez da manifiesto de su cuestión, es muy difícil que se retire indiferente.

Pienso que el grado de pesimismo que muestran algunas frases que trascribo a continuación, jamás hubiese sido tan profundo, Cioran no tuve ningún miramiento para hacerlo y hacer cargo se paga un precio mul alto, porque son fácilmente desechables e impracticables.


Frases de Emil Cioran.
“Nada seca tanto la inteligencia como la repugnancia a concebir ideas oscuras.”

“Para los obsesos no existe opción alguna: su obsesión ha elegido ya por ellos.”

“Si alguna vez has estado triste sin motivo, es que lo has estado toda tu vida sin saberlo.”

“Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera: sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.”

"Soy uno de esos que, por millones, se arrastran sobre la superficie de la tierra. Uno más solamente. Esa banalidad justifica cualquier conclusión, cualquier conducta: libertinaje, castidad, suicidio, trabajo, crimen, pereza, rebeldía. Cada cual tiene razón en hacer lo que hace."

"Primer deber al levantarse: avergonzarse de uno mismo."

“¿Soy demasiado consciente de la realidad, y los demás viven en un sueño de idiotas del que no quieren despertar (cosa que no les reprocho), o soy yo el estúpido que cree ver demasiado, sin ver nada?.”

“El día después siempre es tranquilo, ya se sabe, la resaca y el cansancio hacen que esté tirado como un muerto en el sillón mirando la tele aunque me importe una mierda lo que estén echando en ella.”

“Lo he intentado, claro que lo he intentado, pero la ¿gracia? del asunto es que he fracasado... Así que aquí sigo, sin saber muy bien qué hacer.“

“Una de las cosas que tengo más claras, es que la sociedad tal como es ahora, no me gusta, vivo en ella porque no me queda otro remedio, y porque al mismo tiempo que la aborrezco, la necesito para subsistir. Pero no me gusta, quizás en lugar de ¿avanzar? tanto en el campo de la tecnología, de la ciencia, del consumismo,... Deberíamos pararnos en seco y mirar atrás, mirar lo que vamos dejando a nuestra espalda, recapacitar y meditar en si realmente estamos siguiendo el camino correcto, o por el contrario, estamos destruyéndolo todo a nuestro paso como Atilas de pacotilla.”

“Mi pesimismo, como le llaman los demás, o lucidez, como le llamo yo, es una pesada carga que tampoco pedí llevar. Es difícil vivir así, y casi merezco una medalla por, a pesar de todo esto, seguir levantándome cada día, ir al trabajo y colaborar en algo que no deseo que siga así, sino aniquilarlo.”

“Si tuviese el poder, destruiría al hombre, limpiaría de la tierra su huella y la dejaría libre para que la naturaleza recupere lo que siempre ha sido suyo. Y quizá, en un futuro lejano, la evolución haría que un nuevo ser inteligente poblara este planeta. Porque no considero que el hombre sea un ser superior, ni inteligente, creo que es un ser peligroso por su gran (casi ilimitada) capacidad de contaminación.“

“Hay quién se pone metas, objetivos, cree en algo: en un dios, en el amor,... pero es difícil creer en algo, sino crees siquiera en ti mismo y en que tiene algún sentido el que cada día te levantes, vayas al trabajo, te conviertas en una especie de máquina durante unas ocho horas y luego vuelta a casa, y así día tras día.”

“Salgo de casa, con ojos dormidos, mi mente todavía atontada, los cascos de mi discman en mis oídos (la música es lo único que soporto a esas horas, y casi es lo único que soportaría a cualquier hora). Me dirijo con paso raudo a la estación de tren, que me llevará a mi y al resto de las abejas obreras a esos campos de concentración mal llamados empresas.”

“Tomo un café, el estimulante que necesito para mantenerme despierto y no caer en el sopor del aburrimiento, y en un sueño que trata de apoderarse de mi ser. Un sueño que realmente seria bienvenido, y mejor aprovechado que estas horas muertas de mi vida que paso aquí encerrado entre estas cuatro paredes mugrientas.”

“Si sigo vivo (cosa que continuamente me planteo) y tal como están las cosas, necesito dinero para comer, pagar una vivienda, ... Y no me pienso convertir en un vagabundo, porque ya es bastante dura y asquerosa la vida como para aún encima tener que depender de la caridad humana.”

“Soy egoísta, dicen, y lo reconozco. Sólo pienso en mí, no hago más que quejarme, sin pensar en que los demás también sufren... Pues si también sufren y quieren acabar con esa agonía, ¿qué coño estamos haciendo?, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo y lo cambiamos todo? o mejor, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo y nos autoexterminamos todos?.”

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sábado, 10 de marzo de 2012

El sindicato o la muerte (1906) Albert Libertad

Dicen que los lobos no se devoran entre sí.

Tengo muy pocos conocimientos personales sobre las costumbres de tales bestias como para permitirme creer que este dicho es menos idiota que la mayoría de los dichos.

Si, por casualidad, fuese exacto, para nosotros no probaría más que una cosa: que entre los hombres y los lobos hay, amen de las disparidades zoológicas, una fenomenal diferencia de apetitos.

Es probable, y hasta seguro, que la civilización, tan maravillosamente favorable al desarrollo de nuestros más salvajes instintos, haya destruido en nosotros los escrúpulos que nuestra ferocidad acaso tenía en común, en mejores tiempos, con la de los lobos.

Ya no nos hallamos, ay, en la antropofagia vulgar; aquella que se contenta precisamente con degollar, trinchar, cocinar y digerir carne humana. Tales procedimientos simplistas han quedado relegados a ciertas latitudes tropicales, en las cuales, aunque al parecer cada vez menos, siguen aplicándose.

En nuestro caso, en los buenos países privilegiados, donde el progreso se ha abierto paso, nos devoramos con una glotonería tanto menos escrupulosa cuanto que podemos cocinarnos de mil fáciles maneras, por no decir de lo más agradables.

Pero, naturalmente y como en las demás manifestaciones del ya mentado progreso, es el obrero, el proletario, el que marcha siempre a la cabeza. Soberanos, financieros y burgueses no desdeñan devorarse entre sí. Sin embargo, sea porque un gusto poco glotón por una alimentación que están expuestos a proveer una vez se han servido de ella, sea porque comerse al pueblo tiene para ellos un mayor atractivo, es éste el régimen alimentario por el que los susodichos, casi de manera general, muestran su preferencia.

El proletario, por su parte, carece de tales remilgos. Se gusta con todas las salsas y, bien o mal sazonado, joven o viejo, tierno o correoso, macho o hembra, se devora con un apetito que es prácticamente además el único testimonio creciente de estima del que dispone.

Id a la ciudad o al campo, entrad en la fábrica, en el taller, en la oficina, en cualquier lugar, en fin, en el que los pobres forzados trabajan obstinadamente para engrosar la fortuna de un amo cualquiera, en todos lados constataréis que, tras el ardiente deseo de conquistar y mantener la estima del patrón, el sentimiento más extendido es el encarnizamiento en la lucha contra los compañeros de trabajo o de miseria.

¿De verdad está el proletario orgulloso de su esclavitud? ¿Feliz con su mezquindad? A saber. En todo caso, el obrero se muestra más y más ferozmente celoso de cualquiera que, en su mismo rango, condenado a la misma cadena, intenté romper las ataduras y ganar algo de bienestar o libertad.

¿Que hay alguno que rehúsa alojarse en un barrio sucio o en un apestoso cuartel? ¿Que prefiere ropas buenas o hermosas de su elección a los uniformes de trabajo? ¿Que material e intelectualmente eleva sus deseos, refina sus gustos? ¿Que sobre todo, en fin, procura liberarse de toda dominación patronal para trabajar solo y a voluntad? Inmediatamente, casi desde cualquier parte entre las filas de sus hermanos, se alza un grito de furioso odio.

¿Que hay otro, al contrario, que, queriendo protestar por otros medios contra la labor impuesta o dar testimonio de su asco por la vida doméstica, se refugia en la privación de todo para no trabajar, y se condena a las noches sin techo, a los días sin alimento, a las intemperies sin ropa? Contra ese que escapa por una carretera en sentido opuesto sus propios compañeros de cadena lanza furiosamente el mismo grito.

No es cosa, en suma, para el obrero, de buscar un principio de libertad o de tomar un adelanto de felicidad ni en el trabajo libre ni en la franca ociosidad; ni en lo mejor ni en lo peor. Debe quedarse donde está; en la fila, bajo la mirada y la mano del amo, dócil, pacientemente, como los camaradas… ¡y no dárselas de listo!

De buena gana podría uno imaginarse todavía que la servidumbre aceptada, el trabajo asalariado admitido, el común yugo soportado sin respuesta; que el obrero, en fin, en tales condiciones encuentra entre sus semejantes una cierta simpatía, una mayor solidaridad, una compensación más o menos grata a su parte consentida de miseria.

¡Ingenua suposición!

Los trabajadores son inmisericordes no sólo con quien deserta de sus filas para elevarse o apartarse, para gozar o para sufrir, sino sobre todo con quien pena y se mantiene entre ellos.

¿Tienen el amo o el capataz necesidad de guardia, de vigilancia, de policía, de defensa contra uno o varios de sus esclavos? Nueve de cada diez veces, no encontrarán guardianes más fieles, vigilantes más activos, agentes más celosos, defensores más ardientes que los propios compañeros de esos desgraciados.

Se denuncian cada día, además con razón, aunque por ciento muy poco violentamente, a la administración y a la compañía que cesan a los empleados, a los patrones que despiden, a los propietarios que desalojan, a los enriquecidos que marginan.

Las canalladas de tales bribones no resultan atenuadas por la cobardía de aquellos que los sirven. Pero dicha cobardía tampoco tiene excusa.

En ocasiones se oye decir que el desgraciado amargado por su impotencia, el trabajador irritado por su continuo e inútil esfuerzo, conciben malos pensamientos cuyos retorcidos caprichos pagan sus semejantes, y no los amos, que se sitúan demasiado alto como para ser alcanzados.

¡Se puede ir muy lejos con una teoría así!

Los trabajadores no se ayudan, se perjudican incluso; es innegable. Al menos así ocurre en la práctica, lo que es esencialmente grave.

Para defender una actitud tal, todas las razones imaginadas son malas.

Bajo el pretexto de la liberación, el proletariado da en el momento actual un penoso ejemplo de su empecinamiento en la servidumbre y de su feroz voluntad de mantener aprisionado en ella al mayor número posible de sus propios hijos.

El proletariado se forja una cadena nueva y más pesada, inventa para su uso personal una patronal más intratable, una autoridad más tiránica que todo lo que se le había impuesto en el pasado.

El sindicato es, por el momento, la última palabra de la imbecilidad y, a la vez, de la ferocidad proletaria.

Este nuevo sistema de degüello mutuo se propaga por el mundo de los trabajadores. Y la complacencia de los poderes públicos o privados al no oponerle más que resistencias hipócritas es de una lógica perfecta.

Los sindicatos disciplinarán con mayor fuerza que nunca a los ejércitos del Trabajo y los convertirán, por las buenas o por las malas, en aun mejores guardianes del Capital.

En un reciente berreo electoral, un obrero tipógrafo vino a proclamar, desde lo alto de una tribuna, que todos los obreros no sindicados eran lo enemigos del proletariado, falsos hermanos con los cuales no debía haber ningún miramiento ni piedad.

Y la multitud de los sindicados aplaudió frenéticamente.

Los demás trabajadores pueden morirse de hambre, de enfermedad, de miseria.

Los patrones o los compañeros que acudan en su ayuda serán, por la misma razón, expuestos a la indignación pública.

El sindicato o la muerte.

Todavía no hemos llegado del todo a esto, pero poco más o menos, en realidad. Y con poco que esta monstruosa ceguera se agrave, la alternativa se impondrá sin remisión.

Es lo que faltaba, en verdad, para completar la siniestra farsa de emancipación con la que se nos habría engañado desde hace más de cien años.

Por otro lado, lo menos que puede uno esperarse al decir hoy en día algo así es ser calificado de cretino en materia de historia o de acémila en materia de economía social.

O bien dejarse devorar por el Capital o bien devorarse entre ellos (y, por el momento, ambos se complementan); puede preverse sin gran fatuidad hacia qué especie de liberación se encaminan los proletarios.

¿Se decidirán a probar otra cosa?

Albert Libertad

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viernes, 2 de marzo de 2012

El héroe cómico

(…) las ideologías se han convertido en el modo dominante del pensamiento social occidental; la idea religiosa de la salvación obtenida a través de la creencia en el dogma correcto se secularizó transformándose en la asunción de que el hombre adecuado, valiéndose del plan adecuado, pondría fin a todos los males de la sociedad (…) una y otra vez, [sin embargo], confiar en una ideología para responder a la realidad [suele ser] la receta para los más lamentables fracasos (…) En la actualidad, por supuesto, los nuevos proveedores de ideologías insisten en que su ideología es diferente porque es la correcta, del mismo modo que los promotores de antiguas ideologías insistían en que la situación era diferente y que los errores del pasado no importaban (…) El hábito de apoyarse en una ideología (…) proviene del lenguaje de la tragedia, en la cual los grandes héroes arriesgan todo y a sí mismos en pos de un ideal. Esto, por supuesto, es campo fértil para el drama y las grandes obras literarias. Pero, dado que los héroes trágicos suelen morir, y con no poca frecuencia suelen arrastrar consigo todo lo que les importa, ¡quizás no sean el mejor modelo para el cambio constructivo! Una alternativa a esto [se halla] en la inesperada posibilidad del héroe cómico. En la tradición literaria occidental, los héroes cómicos han sido a menudo personajes atolondrados, que irrumpen medio a ciegas en situaciones que no comprenden sin más intención que salir por el otro lado de una pieza (…) no son especialmente heróicos, y sus esfuerzos para ir tirando durante la crisis no inspiran la clase de atención reverencial que los defensores de los cambios sociales parecen echar en falta. Sin embargo, a diferencia de los héroes trágicos, frecuentemente llegan al otro lado de la historia, y no pocas veces acaban trayendo consigo al resto del reparto.

John Michael Greer

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miércoles, 15 de febrero de 2012

La pérdida de la espontaneidad


"La pérdida de la espontaneidad supone, sin duda alguna, el fracaso más descarado de la comunicación humana que tiene lugar a nivel de nuestra avanzada civilización. Porque no se trata de la inhibición de una tendencia; no hay un instinto de espontaneidad. Se trata de algo, si se quiere expresar metafóricamente, aún más profundo: se trata de que toda acción -cualquiera que ésta sea- en principio tiende a hacerse libremente, espontáneamente. O sea, que el modo natural de verificarse toda acción es el de la espontaneidad. Andar, hablar, se aprendieron desde la espontaneidad que supone la imperfección originaria hasta la perfección que entraña el hacerse luego con total espontaneidad. Piénsese que funciones tan elementales como el andar o el hablar se saben ya, y no obstante fallan, cada vez que se interfiere la necesidad de hacerlo en condiciones determinadas, que precisamente invitan a hacerlas inespontáneamente.


¿Qué vectores son los que inciden en la persona para que funciones tan diestramente aprendidas sean mostradas en su mayor incapacidad? En principio, puede pensarse que hay por lo menos dos órdenes de vectores: los que proceden de la interioridad misma de la persona, mediante los cuales se siente temor a hacer saber como uno es; otros, inherentes al temor a los efectos que se derivarían de mostrarse como uno es. Pero ambas series de factores son inseparables y una deriva de la otra, como esa otra deriva de la primera."

"La incomunicación" - Carlos Castilla del Pino

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sábado, 11 de febrero de 2012

Subproductos obsesionados por un estilo de vida

"No eres más que un producto. Un producto de un producto de un producto. Los diseñadores de coches son productos. Tus padres son productos. Tus padres eran productos. Tus maestros, productos. El sacerdote de tu iglesia, otro producto. A veces el mejor modo de manejarse con toda esta mierda es no aferrarse a que uno es algo muy valioso. No puedes huir del mundo y no eres responsable de tu aspecto, de si eres bellí¬sima o más fea que un cardo. No eres responsable de lo que sientes ni de lo que dices ni de cómo actúas ni de lo que haces. Nada de eso está en tus manos. Igual que un CD no es responsable de lo que lleva grabado; así es como somos. Eres casi tan libre de actuar como un ordenador programado. Eres casi tan único como un billete de dólar.

Nada tuyo es completamente tuyo. Todo lo que tienes es heredado. Relájate… lo mismo que estás pensando lo piensan un millón de personas. Lo mismo que haces tú lo hacen ellos, y nadie es responsable. Todo tu ser es un esfuerzo cooperativo. Lo mejor es no oponer resistencia, sino dejarse ir. No te pases la vida intentando arreglar las cosas. Cuando huyes de algo solo consigues que permanezca más tiempo contigo. Cuando luchas contra algo, ese algo se vuelve más fuerte. No hagas lo que quieres. Haz lo que no quieres. Haz lo que te han enseñado a no querer. Es lo contrario de perseguir la felicidad. Haz las cosas que te dan más miedo."

Brandy Alexander en "Monstruos Invisibles", de Chuck Palahniuk

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lunes, 6 de febrero de 2012

¿Quienes colaborar en número 2 de la revista NADA?

Revista NADA - NIHILISMO
Estamos preparando el número 2 de la revista NADA. Uno de los apartados está dedicado a la crítica literaria de obras (novela, poesía, cuentos) decadentistas, surrealistas, pesimistas, absurdistas, etc. Nos interesan obras de cualquier periodo, de cualquier autor y de cualquier estilo. El tipo de crítica es libre, nos interesan también los textos personales relacionados con libros, más allá de la crítica "clásica". Si te apetece participar mándanos un email a revistanada (arroba) yahoo.es.

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